martes, 10 de febrero de 2015

RETO 51 (FOTOGRAFIA)

 
 
Penúltimo reto,  esto pronto llega a su fin. Y esta es la última foto que propongo  a Ana y a los que quieran a escribir sobre ella. Espero os sugiera lo mismo que a mi. De antemano digo que quiero sensibilizar a las personas que la vean... no se si lo conseguiré.
 
La semana que viene tendremos el poema y ya sabéis nos encantaría que participarais con los vuestros, o que os expreséis como queráis.
 
 
 




Datos exif:
f/ 4,5
1/125
ISO 400
24-105mm a 105mm

2 comentarios:

  1. Os dejo mi aportación. Un abrazo.


    La destrucción del color

    A veces el viento nos ocupa y nos vacía
    para soplar en soledad nuestro último estertor
    y para habitarnos el infinito hueco entre dos latidos.
    A veces nos ocupa la noche, que viene durmiendo
    bajo el paraguas en flor de un otoño descatalogado.
    A veces nos vacía la lluvia y su bautizo triste,
    anclando la metralla de las estrellas más débiles
    a cada una de las gotas, sin calibre aparente,
    que nos han de fusilar.
    Pero siempre nos vacía la sombra de la guerra.

    Ayer palidecí.
    La visión de la foto resucitó la sombra.
    Pero la primera vez que vi esta foto,
    hace muchísimos años,
    la foto era de día, no llovía
    y el viento llevaba de la mano y bien atada
    la sombra del perro al perro y la del aceite a los olivos.
    Y la pared de la izquierda era de cal blanquísima.
    La acababa de encalar y por eso la fotografié.
    La primera vez que vi esta foto,
    mi mujer, dentro de la casa, hacía la felicidad
    y mi perro me miraba desde el camino
    (no de espaldas como aparece en la actual foto).
    Mi perro marcaba las doce del mediodía.
    En el reloj del arco iris era la primavera
    de mil novecientos treinta y seis.

    En pocos meses, los antiguos locos años veinte
    iban a ingresar en el psiquiátrico de los treinta.
    En pocos meses los campos de Córdoba
    graduaron su horizonte a la cruel tristeza de una sombra
    que iba a ocupar todos los píxeles de la realidad.
    Los olivos que vieron morir a la República,
    entonces, se tiñeron de sombra.
    A la pared de mi casa, paredón de cal sucia,
    le llegó la sombra vestida de novia de fosa común.
    Al perro le creció una sombra, una piel negra
    de charco vertebrado por una alcantarilla.

    Hoy, como muestra la foto de Juana María,
    el perro sigue siendo la cruz de mi lápida.
    Desde hace casi ochenta años,
    el perro es la sombra que espera mi sombra que nunca se encontró.
    Su sombra,
    aterrorizada por la negrura más absoluta del ser humano,
    aulla hacia los márgenes de la fotografía,
    hacia las sombras chinescas
    que destruyeron el color.

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    Respuestas
    1. Hola Martin, estamos encantadas con tu participación en otro reto nuestro, lástima que te hayamos descubierto al final del trayecto. No obstante y ya que te tenemos como participante nos encantaria que aunque esto acabe, los anteriores retos estan ahi, y permaneceran esperando que tu elijas alguno y nos dejes admirar las hermosas historias que la foto te inspire. No dejes de escribir y deleitarnos con tu magia. Gracias nuevamente desde este blog recibe un gran abrazo nuestro y en particular toda mi admiración
      Ana C.T

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