Semana 8, un nuevo poema. ¡Ya estoy deseando ver el resultado en fotografías!
Todo tiene un principio
al igual que un final.
No hay que ser filósofo
y para concretar,
diré que en la vida
hay un momento
de ansia por experimentar
los primeros pasos
hacia la libertad.
Aunque parezca que un niño
sólo piensa en jugar
siente deseos del alma
despertando su curiosidad.
Mientras el tiempo transcurre
vamos dejando atrás
muchos de nuestros recuerdos
que empezamos a olvidar.
La soledad algunas veces
acompañada de morriña
desentierra los tesoros
que guardabas desde niña:
….al pasar junto a su lado
en su cara ha estallado
mil gotitas de sangre
que le ha ruborizado.
Dolor fino que atraviesa
con su flecha el corazón.
Y si camina por delante
aguanta la respiración
para dejarle todo el aire
que ha expulsado su pulmón.
Le tiemblan las piernas,
le sudan las manos
si ha visto de cerca
la sonrisa de sus labios.
Habrá otros momentos,
lugares distintos y mejores,
días más buenos y hermosos
también mejores flores.
Pero no otro latido
que aceleré mi corazón,
ni tantas mariposas
volando alrededor,
ni un ramito de amapolas
que manche mi blusón.
Ni nada comparable a
la primera sensación.
Si no lo dices en voz alta
ni repites la anécdota
aunque no lo compartas
o recuerdes como era.
Jamás sentirás emoción,
ni alteración como aquella.
Mi aflicción y melancolía
traen lágrimas que resbalan
de mis ojos hasta la cara,
deteniéndose en mis labios
y en la huella que dejara
aquel primer beso
del chico que yo amaba.
Ana Cuevas
