Esta es mi aportación a la fotografía de Juana Mari, que me ha parecido preciosa y me ha llevado a escribir sobre este perro, que como todos ellos, son los animales más fieles y leales que hay. Me parece que el perro fotografiado representa el abandono de su amo y la esperanza continua del animal que nunca dejara de esperar su regreso.
NO ME DEJES
¡Aquí te espero
con la luz del rayo
y el ruidoso trueno!
Seguirá ahí
bajo la lluvia,
esperando tu regreso.
Sus ojos buscando la luna
Su voz aullándole al viento.
Estará ahí,
llorando
a primera hora del alba.
Ni la escarcha ni el rocío
querrán lavar su cara.
En ese camino esperan
para ser enterradas
sus lagrimas dormidas
de barro manchadas.
El perro solo, bien lame
su herida.
Si es profunda no hay
lengua ni saliva.
No hay vacuna ni ungüento.
No hay piel ni pellejo
que sane la llaga
que supura dentro.
Bajo las nubes negras
empapado de tormenta,
espera muy quieto
agachando las orejas.
Allí permanecerá
fiel al suelo que lo sujeta.
Amigo leal, incondicional
por naturaleza.
En su vieja mirada triste
dejará una puerta abierta.
Un rayo de esperanza
por si el amo regresa.
¿Crees siquiera por un instante
que te ha dejado de querer?
¿Que no espera tu regreso?
De verdad ¿ lo crees?
En ese camino duermen
sus lagrimas derramadas.
Esperando en la arena
para ser enterradas.
Ana Cuevas.