viernes, 17 de enero de 2014

RETO 36 (POESIA)

 
Suma y sigue y ya van 36 los retos hasta ahora. Es uno de esos poemas donde creo que se pueden hacer unas fotos preciosas, lo dejo a vuestra disposición para que inmortalicéis alguna estrofa.

Bueno dejo aquí este poema, que es muy especial para mi, que significa mucho y que empecé hace un tiempo pero que aun no había tenido oportunidad de teminar. Lo uso para este reto y se lo  quiero dedicar a un amigo muy especial que nos ha dejado unos días antes de navidad. Para Pepe Sendra con todo mi cariño. Te echamos de menos.
 
 
 

 
Explorador y viajero.
Caminante de senderos
por arena y riachuelos.
Peregrino solitario
que marcha a diario.
Andariego errante ,
transeúnte,  viandante
que lleva al sol
de compañero.
Y  larga sombra
por delante.
El perfume del romero,
el viento en el sombrero.
Y el golpe taladrador
del pájaro del carpintero.
 
Polvo, piedra y tierra
reseca o embarrada.
Arroyos donde canta el agua
al ritmo de sus pisadas.
Cascada de agua clara,
espejo de fría escarcha
para ver más de cerca
su alma que está cansada.
Pasillo de helechos y moras,
flor de jara pringosa,
castañas  por el suelo,
piñones y bellotas.
 
 
Ramas verdes,
de largos  tallos
que se enredan
abrazadas al alto
tronco del árbol.
Cual parásito,
la  enredadera
con sus hojas
viste el bosque
de primavera.
Con traje verde
de musgo e hiedra.
Chupando su savia
mientras se eleva
buscando el cielo
desde la tierra.
 
Estirando sus piernas
las raíces del roble
en mitad del campo
entorpecen al hombre.
Al paseante callado,
que muerde el polvo
al tras pies de su calzado.
Un enjambre de mosquitos,
de abejas y abejorros
y alguna mosca molesta
en aquellos entornos
se aleja del excremento
posándose en su rostro.
Molesta al rutero que
absorto en sus pensamientos
no da lugar al  sufrimiento
de tan agotador insecto.
 
En lo más alto del cerro.
Susurrantes en la cima
se perdieron sus palabras
pero aún vuela su risa.
Por el llano y la montaña
bajo las nubes moradas
azota una lluvia finita.
Que sus huesos cala
a la subida de la ermita.
O luce un sol de justicia
quemando sus pestañas,
secando su saliva.
Un trago de agua fresca
y unas gotas de sudor
resbalan de la cabeza.
Un descanso merecedor
bajo la sombra perfecta
de la higuera y su frescor.
Un trago de vino blanco
al apretar suave la bota
fresquito como el rocío
como la flor su aroma.
Queso de moriles,
pasas y naranjas
después del descanso
vuelta otra vez a casa.
Esos largos caminos
pisados tantas veces.
Aunque te marchaste
estarás en ellos siempre.
En la huerta de la reina,
en los baños de Popea,
en el lagar de la cruz,
Bejarano, Conejera…..
 
“Donde antes hubo un mar
quedan restos de caracolas.
Donde pisaste al andar.
Tus huellas que no se borran”
 
 
Polvo somos y en polvo nos convertiremos.
Nos vemos en otro camino.
El que nos lleva hasta el cielo


Ana Cuevas

 

 

lunes, 13 de enero de 2014

POEMA DE ANA EN RESPUESTA AL RETO 35

Bueno un reto muy apropiado para las fechas que hemos pasado. Siento no haber tenido el poema para la Navidad. Ya que el tema así lo requería.
Bueno un poco a destiempo pero aquí tenéis la poesía en respuesta  a la estupenda foto de Juana Mari. A mi me ha sugerido la magia de esos días en los que te hacen regresar y vivir la navidad de nuestra niñez, ya que cuando mas la he disfrutado es siendo una niña. Os quiero desear  a todos un año maravilloso.




 

MÁGICA NAVIDAD

 
  
Navidad que trae
la niñez de vuelta a casa.
¡Te devuelve la ilusión!
y las ganas de sentir
su  magia.
 
Vacaciones de invierno
cada fin de diciembre.
Bullicio y jaleo
por calles se extiende.
 
Llega el  adviento
cargado de sonrisas,
armonía y paz.
Con días blancos y fríos
para  abrazarnos más.
Con gente solidaria
que regala felicidad.
 
Momentos navideños
llenos de ilusión, fe,
esperanza y  sueños.
De deseos por llenar
el corazón de los
más pequeños.
 
¡Vuelven a mi vuelven!
Las navidades pasadas.
Regresan mis recuerdos
mi ingenua mirada.
 
Pasa el frío de la mañana
bajo la manta de la cama.
Algo de aire y luz
entra a bocanadas.
Mientras limpio el vaho
del cristal de la ventana,
con el puño de aquel
viejo  pijama.
 
Retornan los días de antaño
el hogar y el adornado árbol.
El calor del fuego en la cocina.
La madre aún preparando
pestiños  y rosquillas.
Mezclando aceite, harina
canela, azúcar y vainilla.
La noche de reyes.
Insomnio y nervios.
El mismo dormitorio
dos camas y un sueño.
Los ojos de mi hermano
cual los míos abiertos
esperando impacientes
ese gran momento:
¡Ver pasar a los reyes
dejando su cargamento!
Los zapatos bien limpios
junto a la cama ,en el suelo.
Al despertar allí estarán
los regalos y muñecos.
  
Aquellos años pasaron.
Dejé de ser una niña,
de poner junto a mi cama
en el suelo,  los zapatos.
Deje de limpiar el vaho
de la ventana del cuarto.
De comer roscos de azúcar
esos días del año.
De escuchar reír a mi madre.
Y a mi padre seguir cantando.
 
Sin embargo por estas fechas
algo curioso me pasa.
Cierro los ojos ,junto al árbol.
Y vuelvo de niña a mi casa.
Será un sueño, una ilusión.
O tal vez, simplemente, magia.
                                
 
 

Ana Cuevas.