Ya vamos por el cuarenta, y parece que fue ayer cuando comenzamos esta aventura. Os dejo como acostumbro a hacer con una historia en verso, que también tiene su dedicatoria y que explicaré cuando llegue el momento del resultado. Me gustaría que representéis algún fragmento como ya sabéis a través de una imagen. ¡Animo!
Al regresar el barco.
Ella lo estará esperando.
Como estatua de sal
junto a la luz del faro.
O tal vez paseando
por la arena ,
descalza.
Sola, esperando.
como espera, en la isla
sólo, el naufrago.
En las rocas más altas,
en la lengua de esa cala.
Ella esperará,
el tiempo que haga falta.
Un mes que marchó
su moreno pescador.
Allí se despidieron
y allí lo conoció.
Ya viene de regreso
empujado por el mar.
Traerá las redes llenas,
de peces a rebosar.
Y su beso, en la despedida
con él también vendrá.
Ay! su joven marinero
que pronto regresará.
En su barquito velero
que zarpó a navegar.
Bella ninfa del agua.
Duérmete , duérmete ya.
Que la noche esta calmada
y la luna hace brillar
tus escamas plateadas
de sirena o deidad.
Bella ninfa del agua.
Duérmete , duérmete ya.
Junto a estrellas, caracolas
y caballitos de mar.
Con la brisa , con el viento
pescadores, marineros.
Escuchan esta canción
bajo mares y océanos.
Una voz que a lo lejos
al son de una nana
susurra bellos sonetos
entre burbujas de agua.
Son criaturas pisciformes,
de largos y finos cabellos,
con cola de pez y
cuerpos perfectos.
Bellas como océanos
o enormes firmamentos.
¡Ay! sirena de cuento.
¡Ay! sirena del agua.
Tienes cola, escamas
y respiras bajo el mar.
Antes de irte ¿me cantas?
¿Antes de irte a nadar?
En medio de aquel abismo
como una pequeña nuez.
El barquito va danzando
al son de su vaivén.
Arrastrado por un viento
más fuerte cada vez
ahogando con su furia
su frágil pequeñez.
Se desata la tormenta.
Bravío el mar golpea
sin dar respiro ni tregua.
Azota la embarcación,
rompe remos y velas.
A pique de proa a babor
las olas se lo llevan.
Hundido con el navío
su querido pescador.
Arrastró hasta la orilla
a la deriva su amor.
Con el beso de despedida
que a su partida le dio.
Del brazo va mi nostalgia
envuelta entre arena fina
y aquí te estaré esperando
descalza junto a la orilla.
Pisaré donde tu pises
y por cada huella dejada
se llevará el olor de tu piel
este mar de agua salada.
Entre corriente de espuma
despliegas tus velas blancas
danzando en busca del sol
veo el dócil resplandor
de un aura plateada.
Y en el agua calmada
una capa cristalina
reflejo de tus ojos verdes
que al despedirse me miran.
Se balancea tu sonrisa
al compás de las olas
susurrándome al oído
que no me sienta sola.
Ay¡ sirena de cuento.
Ay ¡ sirena del agua.
Tienes cola, escamas
y respiras bajo el mar.
Antes de irte ¿me cantas?
¿Antes de irte a nadar?
Ana Cuevas.
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