Bueno un reto con una fotografía que tenia mucho que decir y que escribir, un tema como el consumo del tabaco, tan dañino y perjudicial para la salud. Artísticamente muy bien representado por Juana donde me hizo ver un pulmón destrozado sin vida alrededor de tantas colillas, humo y ceniza. Es por eso que titulo mi poesía Malos Humos, y trato de expresar el asco hacia un vicio que es tan mortal. Cuando vi la foto me pareció que estaba viendo un paquete de cigarros con esas fotos que les ponen ahora para indicar que el consumo de tabaco mata y los destroza el cuerpo.
MALOS HUMOS
“Consumidor habitual.
Fumador empedernido.
No importa sexo ni edad.
El mismo precio se paga:
la salud y libertad”
Montañas de colillas
tiradas por el suelo.
Restos de veneno
intoxicando cuerpos
limpios ,sanos y tiernos.
Mala compañía
que a temprana edad
elige el adolescente.
Elegante vicio
de café y copa.
Que te hace sentir
tan diferente,
tan en la onda, y
el buen ambiente.
Labios jóvenes aspiran
su aroma y mentol.
Desde la boca,
a la garganta.
Tragando tan
profunda inhalación .
Llenando y perforando
de malos humos
el esponjoso pulmón.
Absorbiendo
bocanadas de hollín,
tan negras como carbón.
Atrofiando las venas,
contaminando el aire.
Y acelerando el ritmo
cardiaco del corazón.
Aspirando monóxido
de carbono, amoniaco.
Elementos químicos
concentrados en tan
reducidos centímetros
de un cigarro.
Cientos de colillas
de mal sabor y
pestilente aliento.
Se apagan suicidas
dejando un rastro
quemado
y las manos amarillas.
Filtros y boquillas
de algodón.
De pesado alquitrán.
Adicción y nicotina.
De agradable olor
envuelto en naftalina.
Como ramas
llenas de vida,
de verdes hojas
ya florecidas.
Se vive y respira
sin el tabaco.
¡Pobre fumador!
Esclavo de un vicio sucio
que le acabará matando.
Dejando el pulmón
Tan intoxicado,
de humo que lo asfixia.
De Polvo gris ceniza
negro y carbonizado.
Yacerá, pues, en el monte.
Rezando para no ver
el filo de la guadaña
en aquel lugar tan frío
sembrado de cigarrillos:
rubios, light, mentolados
devorados y apilados
en la tierra
entre huesos ,costillas
y esternón.
Disecado, sin jugo
ni sangre, ni aire
que le dé impulso.
Sólo una sombra,
una mancha negra
derrotada por tus
malos humos.
Allí también esperan
fumadores pasivos.
Futuros aspirantes
portadores de cáncer.
Acorralados y envueltos
en una nube de cianuro.
Sin poder elegir respirar
en un aire limpio y puro.
Ana Cuevas
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