Cuando vi la fotografía, tan sorprendente de Juana Mari, rápidamente me recordó a la imagen de una chica frente al espejo, extremadamente delgada, que sin embargo no deja de verse gruesa. Me recordó a las personas que padecen anorexia. Un reflejo inexacto de la realidad. Una enfermedad cruel que puede desembocar en la muerte si no se llega a tratar a tiempo. Por desgracia muchos jóvenes, que desean ser tan altos y delgados como los modelos que salen en las revistas o en televisión, se dejan influir por estas modas y dejan de comer y hacen verdaderas locuras con su cuerpo. La sociedad debería reflejar más la realidad en sus modelos sin exigir que usen tallas tan pequeñas por otras más saludables. Ayudando así a que muchos jóvenes no comentan esta clase de locuras.
ESPEJITO MÁGICO
Partida en dos
el alma queda presa,
recluida y perdida
en los ojos abiertos
“de quien ve y no mira”
Reflejo inexacto,
imagen irreal.
Otra apariencia
distinta verdad.
Lo nuevo, es viejo.
Lo lleno, vacío.
Lo blanco ,negro.
Lo ardiente, frío.
Real o falso
el truco está
tras el espejo
más arriba
o más abajo.
Más allá del cristal.
Del circulo ocular
“de quien ve
y no quiere mirar”
E incapaz de descifrar
la silueta de un cuerpo
Grueso y bello.
¡Pobre ciego ¡
Que sólo ve
el cascaron
roto de un huevo.
Se hace añicos la imagen
distorsionando el perfil
el frágil semblante
de la cara oculta
de la luna
llena o menguante.
Del cuerpo famélico
que sólo pasa hambre.
Delgado sostenido
por sus huesos.
Triste y descolorido
con arrugas y pellejos.
Apenas protegido
por la ropa
y los complejos.
Maniquí de pasarela,
modelos a imitar.
Prototipo marcando
reglas
que no te puedes saltar.
Muñecas rotas,
de desfile y revista.
Sin pecho ni cintura
de talla minúscula.
Barbys de mentira
y anorexia mortecina.
Sucumbe ante el espejo
sin llegar a verse fina.
¡Qué suplicio!
¡Qué tortura!
Quien no ve su reflejo
ya no tiene cura.
“Espejo, espejito mágico
dime que de esta tierra
soy yo, la más delgada y bella”
Ana Cuevas
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