martes, 23 de julio de 2013

FOTOGRAFIA EN RESPUESTA AL RETO 22


Qué bonita poesía que nos habla de la ilusión con que sobre todo los más pequeños esperan la ansiada Feria.
Reto 22, y 22 de Julio,  Santa María Magdalena, la patrona de nuestro pueblo (Mengibar), en honor a ella se celebran las fiestas que en estos momento estamos viviendo.

Me gustaría acompañar  mi fotografía con un texto del cronista oficial de Mengibar  "Sebastián Barahona" un historiador célebre de nuestro pueblo y una persona ejemplar, donde nos relata como se vivía antiguamente el día 21 de Julio, la víspera de la Fería. Porque para mí es el día que más me gusta, es mágico y especial.  Todo el mundo se echa a la calle para ver los acontecimientos de esa noche. Y sobre todo para ver el espectáculo de los fuegos artificiales.  Desde hace muchos años es en la plaza del pueblo donde tiene lugar y es testigo y figura central nuestra Torre del Homenaje, símbolo de todos los mengibareños.



LA MAGIA DEL DÍA 21 DE JULIO

 
 
 
 
 
"Luces de colores
alegría y diversión, que
 todos niños y grandes
esperan con ilusión.
 
Fuegos artificiales multicolor,
carruseles dando vueltas
y nubes de algodón."
 
                            Manoli M.
 
 

AIRES DE FERIA, POR SEBASTIAN BARAHONA VALLECILLO

 
 
21 de julio. La víspera

 
 
 
Hacia mediados del siglo XX, recordamos que a las doce de la noche, del 21 de julio, la víspera, tenía lugar,  los fuegos artificiales. Eran más modestos que los de nuestros días. Se colocaban en la puerta del Ayuntamiento, y lo más característico de ellos eran aquellas ruedas de petardos, que salían disparadas al aire, donde explotaban y surgían las bellas cataratas de juegos de mil colores. La gente ocupaba aquella bella plaza en alto, hoy desaparecida, y los más afortunados, desde horas antes, habían copado los asientos corridos, que, a su alrededor, había. Finalizaba el espectáculo  pronto, cuando se quemaba el perímetro de un rectángulo y en su centro aparecía la estampa de Santa María Magdalena, nuestra Patrona. Y, cómo no, con un trueno muy gordo, que asustaba a grandes y a chicos, a pesar de que lo esperábamos con ansiedad y terror, y con los oídos bien tapados, valiéndonos para ello de las manos. Era típico que el reseco pajón de la terraza de la Torre ardiera esa noche mágica.
La víspera no era considerada como día de Feria, por lo que, una vez acabados los fuegos, las familias marchaban a sus casas, saboreando por el camino un helado y llevando en brazos a los niños pequeños, que se habían quedado dormidos, a pesar del ruido de los fuegos. Sólo la gente joven prolongaba la diversión de la noche, ya que al día siguiente no había trabajo, por ser día de fiesta.
 
Sebastián Barahona Vallecillo
Cronista Oficial de Mengibar.
 
Información del blog de Antonio Cintas Cárdenas
 
 

 
 

1 comentario:

  1. Precisa foto de Juana Mari, no se porque me sorprendo, ya que cada día lo consigue con esa magia que transmite a la hora de fotografiar. Como esta bella estampa de fuegos artificiales que parece que saliesen de la misma torre, con un efecto mágico que te hace viajar y te transporta al cuento de las mil y una noche.
    Ana Cuevas

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