lunes, 29 de abril de 2013

RETO 12 (POESÍA)

 
Esta  poesía, era un reto que tenía ganas, casi desde el comienzo de la creación de este blog, de hacer. Aunque no veía el momento de escribirla, pues es un tema muy triste y difícil de expresar sino lo has vivido directamente, gracias a dios no es mi caso, pero desgraciadamente aprendes a conocerlo porque convive diariamente con nosotros. Con todo mi cariño lo dedico a todas aquellas personas que se identifiquen con el tema tratado en esta poesía. Les deseo que dejen de ser gusanos y vuelen libres como hermosas mariposas.
 
Esta semana ya que el nuevo reto lo hemos expuesto con un poco de retraso, dejaremos hasta el lunes que viene para ver el resultado.



 
Cuando el dolor
se acomoda en casa
la luz que hay
sale por la ventana.
Más, limpio con lejía
alrededor de mi cama,
para desinfectar la agonía
de  las heridas del alma.
 
A  las dos del mediodía
la mesa ya está puesta.
Bajo un mantel de tela
ordenadas sillas,
platos , cubertería,
y en el centro la botella.
Quedará medio vacía
de veneno que alimenta
la  sed vengativa,
de la alimaña retorcida
que a mi lado se sienta.
Silencio  alrededor
mis niños ya no juegan,
su risa en el comedor
se esconde tras la puerta.
¡No levantéis la voz!
Que en el cuento
el lobo feroz,
se come a las ovejas.


Mi mirada triste clavada
en el reloj de pared,
quisiera ser un pájaro
volar sobre  él
o cerrar los ojos
y desaparecer.
Dejar de oír el chasquido
de sus dientes al morder
y el sudor de su frente,
mientras engulle urgente
de un  vaso  transparente
el apestoso liquido pasando
de la tráquea, a la hiel
llegando a la garganta
donde flota su nuez.
 
Tiemblo sólo de ver
alzar la mano y coger
otra vez la botella,
ahogada entre sus dedos
la oprime poderosa
como insecto devorado
por  la mantis religiosa.
Las manillas del reloj
a la hora señalada
obligan al anfitrión
a retomar la jornada.
Tiempo que regresa el sol
para  llenar de luz mi casa.

 
Sensación de libertad
alejada del drama.
Gritos de soledad
que esconden palabras.
Por miedo a denunciar
las heridas se lavan,
las sonrisas se pintan,
los moratones se tapan.
Ropa amontonada,
atropellada en el armario.
Faldas largas ,zapatos bajos.
Nada provocador
que tiente al diablo,
ni al ángel traidor
de la mala conciencia.
Que confunde el amor
con celosas promesas.
 
A su lado van muriendo
todas mis ilusiones.
Mi pasión va enfriando
un cuerpo sin tentaciones.
Y yo me hago invisible,
entre el bullir de la gente
que no ve, ni se extraña.
Que no saben de mentiras,
ni falsedades tendidas
al filo de la guadaña.
 
 Me voy encogiendo,
me hago pequeña.
Una niña escondida bajo
las greñas de su melena.
Temblando de frío con
las braguitas mojadas,
pidiendo clemencia
a quien tanto rezaba.
Querido Dios:
Hoy quiero ser polilla
porque antes fui gusano.
Viví en un habitáculo
con el techo de agujeros.
Comí hojas de su mano,
y limpió mis excrementos.
Ahora quiero salir,
volar muy, muy lejos.
Sentirme libre y hermosa
amar , ser amada y
morir siendo mariposa.
 
Ana Cuevas

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