Preciosa fotografía la utilizada por Juana Mari para este reto. Inspira tanto que me ha resultado difícil poner fin a la poesía. Ante todo me sugiere una gran ternura, siempre he disfrutado mucho cuando he visto a dos personas de edades más avanzadas que pasean cogidos de la mano, que bailan fuertemente abrazados o que siguen teniendo en la mirada esa pasión del primer día, esa ternura, respeto y cariño por su compañero. Es algo que me causa mucha admiración ver que siguen manteniendo vivo el amor con el paso de los años. He querido reflejarlo así, una historia de amor que comenzó un verano en esa playa y se ha mantenido con el tiempo, convirtiéndose en el único amor, el verdadero.
VERDADERO AMOR DE VERANO
…amor verdadero,
verdadero amor,
el tiempo no juega
a nuestro favor….
Mi compañero,
mi amor de siempre,
mi media naranja.
Juntos toda una vida
de pasión y de calma,
de respeto y ternura.
Voy contigo a donde vayas
a esta playa,
a este pasillo de caña,
de tierra, madera
y pintura.
A tu lado de la mano
equilibrando la balanza.
Juntos donde nos lleve
el viento cálido del alba
de yodo y mar salada,
de desierto y arena pisada.
Se pierde mi mirada
en una línea blanca
de agua espumosa.
Que rompe olas rizadas,
arrastrando furiosa
conchas rotas,
caracolas y algas.
Ancladas en la arena
qué joven quema
nuestros cuerpos
de tercera.
Sumida en un sueño
con sonidos de sirenas
que acarician mis oídos
cuando sube la marea.
Al mismo sitio,
al lugar donde siempre
soñamos perdernos,
entre besos y arena
juncos y flor rosa,
de pétalos pringosa,
tan tiernos y frágiles
como hojas de cebolla.
Entre cizañas, rábanos de mar
pegamoscas, mielga marina,
bufalaga y zamarrilla,
vegetación que anuda
el polvo de las dunas.
Enlosado camino
con pisadas de niños,
y un sol que tiñe
el horizonte naranja
deja ver tu nombre
de tierra mojada.
Lejos de resacas
que suben y bajan,
lamiendo con su lengua
el lugar por donde pasa.
Un cielo claro se pierde
en oscura profundidad
confundiendo agua salada
con dulce eternidad.
Desinfladas nubes blancas
reflejo de oleajes,
y en la lejanía barcas
de marineros errantes.
En esa orilla descansa
un amor de verano,
pasajero, nada serio.
Cómo iba yo a saber
que compartiría con él,
todo el tiempo que tengo.
..amor verdadero
verdadero amor,
el tiempo que resta
me lo juego yo.
Ana Cuevas
Que dulzura, tanto en la foto como en la poesía. Éste es el deseo que yo le pido a la vida, llegar a envejecer junto a mi marido y poder seguir con la misma felicidad que tenemos desde el día que nos casamos, GRACIAS amigas por reflejar de esta manera tan especial lo que le pido a Dios todos los días.
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